Los Años 90 En El Caribe Musical: Ni Tanto Ni Tan Poco - TT: The 90's in the musical Caribbean: not so much

Latin Beat Magazine, Dec, 1999 by Elmer González

Al comparar la década de los años 90 con la década de los 80, encontramos que en los pasados diez años hubo pocos cambios en la evolución de la música latina en general. Más bien, se consolidaron varias tendencias y modas musicales que tuvieron su origen en la pasada década de los 80.

El concepto de los vídeos musicales, como un medio para promocionar los discos, llegó con fuerza a la televisión norteamericana a través del canal MTV (Music Television) en 1981. A raíz del éxito de esta modalidad, se afectó la forma de percibir y mercadear la música popular en toda América. El elemento visual entró de lleno a la música, desplazando el sentido auditivo. La gente empezó a juzgar la calidad y el talento de muchos artistas, a base de lo que se ve y no por lo que se oye. Comenzó así la era de las caras lindas y cuerpos de ensueño.

En los 90, ese elemento visual estuvo muy presente en el mundo discográfico de la salsa y el merengue. Al principio de la década, especificamente con la salsa, la industria disquera alimentó las pupilas de muchos, inundando de rostros "bellos" las carátulas de discos compactos.

Muchas de estas "bellezas" mostraron temprano sus deficiencias pues, en las presentaciones en vivo, se perdían si la orquesta se extendía un par de coros más que en el disco. No había espontaneidad; no había sabor. Eran fieros "amantes" en los vídeos; divorciados del sentimiento y la clave en las tarimas. Pero el mercado dictó las reglas: un disco que "se ve", vende más copias.

También en los 90, el merengue continuó fuerte en las preferencias del público. Desde los 80, algunas mujeres como Milly Quezada y Las Chicas del Can, iniciaron un movimiento de "merengueras" que se consolidó en los 90 con intérpretes como Olga Tañón. En los pasados diez años, surgieron figuras jóvenes que alcanzaron renombre internacional en la difusión del merengue.

Los boricuas Elvis Crespo y Manny Manuel, son figuras destacadas en la difusión internacional del ritmo dominicano. Ellos continúan el trabajo que iniciaron con éxito en los 80 el eterno Wilfrido Vargas y el fugaz Juan Luis Guerra. El merengue se fue a pasear el mundo mientras que los dominicanos se entusiasman cada día más con la Bachata, ese tipo de "bolero que duele en el corazón" y que en los 90, reina en Quisqueya.

Otra modalidad que comenzó fuerte en los 80 y se reafirmó en la última década del milenio, fueron los temas románticos en las piezas salseras.

Louie Ramírez con su disco "Noche Caliente" en 1982, Eddie Santiago con "Tu me Quemas", Lalo Rodríguez con "Devórame Otra Vez' y Frankie Ruiz, comenzaron en los 80 una ola romántica que marcó el siguiente decenio. Hoy, "tu piel" es más famosa que el tambor y "tus besos" más apetecibles que la rumba (¡Quizás, siempre fue así!).

Aún cuando los 90 parecen ser una extensión de los 80 en varios aspectos musicales, la última década del siglo tiene sus particularidades únicas. Por ejemplo: en la voz del juvenil Luis Miguel, el bolero tradicional, desconocido por las nuevas generaciones, se vistió de balada y se anidó en el corazón de los jóvenes. Fue un segundo aire para el bolero, el cual nació al principio del siglo y ahora se sintió con el derecho a presentarse al final del mismo.

Veamos otras características de la década, relacionadas con Cuba y Puerto Rico.

PUERTO RICO: PLENA, SALSA Y ORGULLO

Entre otros sucesos, se destaca el renacer del ritmo de Plena. Modesto Cepeda, Gary Nuñez y Plena Libre. Plenéalo y una docena adicional de agrupaciones, son los responsables de sacar la plena del "album navideño" y pasearla por el mundo a través de todo el año. Desde los años 50, la plena no tenia tanta difusión como en los pasados ocho años.

En el ambiente salsero, la competencia entre las caras lindas y el talento, dejó a un sólo ganador: el talento. Entre los muchos rostros que se asomaron al ambiente musical en los primeros años del decenio, se quedaron en las preferencias del público sólo los más talentosos: Gilberto Santa Rosa, Victor Manuelle, Michael Stuart, Marc Anthony, Domingo Quiñones y Tony Vega.

Entre los músicos del ayer, El Gran Combo vivió otra década siendo un gran favorito. No hay forma de explicar este fenómeno. El Gran Combo sigue ganando seguidores entre adultos y jóvenes, sin necesidad de entrar en la moda de los videos musicales, sin rostros jóvenes, con un estilo uniforme a través del tiempo y con temas alusivos a situaciones cotidianas de la vida en el Caribe. Ellos siguen siendo el mejor "embajador musical" de Puerto Rico. El otro "viejito salsero" que no pierde cartel en su tierra es Tito Rojas.

En términos generales, los jóvenes puertorriqueños no se identifican con un género musical en particular. La juventud escucha salsa y baladas pop sin discriminar. Los más apasionados son los seguidores del "Rap" y "Hip-Hop", de los cuales hay miles en toda la isla. Al igual que la salsa en sus inicios en los 60 y 70, el rap se convirtió en un vehículo de identidad y de expresión para una generación con características socioeconómicas muy definidas, que necesita exteriorizar sus inquietudes y prioridades. En los 90, el rap se consolidó en Borinquen; llegó para quedarse.


 

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