Cali Baluarte De La Memoria Salsera - TT: Cali center of salsa music

Latin Beat Magazine, March, 2001 by Elmer González

"Que viva Cali, Cali Chipichape y Yumbo!"

(Richie Ray y Bobby Cruz)

"Salsa" es el nombre genérico que se le da a una etapa de la historia de la música popular afrocaribeña. Las décadas de 1970 y de los 80, pueden considerarse como los "años dorados" de ese movimiento que se destacó en Nueva York y en Puerto Rico, con la experimentación y el trabajo de músicos y ritmos cubanos, boricuas, panameños, norteamericanos, y otros.

Esa parece ser una época del pasado que, en ocasiones, luce destinada a desaparecer a medida que los "salseros viejos" se extinguen. Sin embargo, todo ese tesoro musical del ayer sigue vigente, como si el tiempo se hubiera detenido, en la vida y el corazón de los salseros más rabiosos y amables del mundo: los caleños.

¿En qué otra ciudad se pueden encontrar decenas de establecimientos llamados "salsotecas" y "viejotecas" en los que los jóvenes van a escuchar discos de salsa, y otras expresiones caribeñas, con una actitud de reverencia y respeto por el artista que suena en los surcos de un disco viejo de pasta? Más aún: esos lugares se identifican con nombres de orquestas de salsa. Allí encuentras las salsotecas "Impacto Crea", "La Selecta", "La Mulenze", "La Ponceña", "Borincuba", "Zaperoko" y otras. Es en esos lugares que uno se rodea de respetables coleccionistas que conocen la historia, pasión y suerte de músicos que hace años desaparecieron del firmamento artístico. Allí se desborda el espíritu salsero de Cali; ciudad de cañaverales, de fútbol y de mujeres hermosas, que se convirtió en la caja fuerte, en un baluarte, donde se guardan con pasión los recuerdos musicales de la mejor época de la salsa.

Allí estuvimos el pasado mes de diciembre, invitados por Gary Domínguez y la Alcaldía de la ciudad, para participar en el noveno Encuentro de Salsotecas y Coleccionistas, durante la Feria de Cali. Domínguez, un personaje destacado en la difusión y promoción de actividades salseras locales, realiza todos los años un encuentro entre el pueblo y los discos. Sí, "los discos" pues los caleños parecen amar esa forma de difusión musical.

Durante cinco días seguidos, miles de aficionados de todas las edades se dieron cita en el Parque de la Música, al norte de la ciudad. Con los aromas de la cerveza y de la ternera que se cocina a la brasa, como en los llanos ganaderos de Colombia, los altoparlantes reproducían los ritmos de discos salseros mientras que la multitud, como si estuvieran en un culto, escuchaba apasionadamente a los temas musicales, a los comentrarios de los "DJs". El público también participa en la compra y venta de libros y discos.

Allí pudimos observar una especie de culto a la salsa del ayer que sorprende, aún más, al tomar en cuenta la posición geográfica de la ciudad. Al igual que Nueva York, Cali es una ciudad de fuerte movimiento salsero sin el mar Caribe en sus playas. El mar se encuentra a 174 kilómetros del Océano Pacífico, que marca la costa occidental de Colombia. A varias personas le pregunté: "¿Cómo es que la salsa de los años 70 y principio de los 80, tan identificada con los barrios y los mares del Caribe y con la población de emigrantes antillanos al este de los Estados Unidos, llegó y permanece intacta en una ciudad sin costa y tan al sur de la clave cubana?" Nadie pudo contestarme la pregunta.

Por otro lado, Cali es un paraíso para los bailadores. Pero eso sí: para los buenos bailadores. Desde las pasadas décadas, el bailar bien, con "swing" y gracia es un asunto que los caleños toman muy en serio. Para exhibir sus pasos, existen por toda la ciudad espacios enormes que pueden albergar sobre mil parejas que, al sonido de los apreciados discos en sofisticados equipos de reproducción, se dejan llevar por la cadencia de orquestas como: Apollo Sound, El Gran Combo, La Sonora Ponceña, Lebrón Brothers y Richie Ray entre otros.

En el 2000, La Feria de Cali, siempre a finales de diciembre, celebró su edición número 43. Este evento ha sido el escenario obligado de cientos de artistas cubanos y puertorriqueños que son invitados para amenizar actividades en las que pueden reunirse más de 60 mil personas. Papo Lucca, Rafael Ithier, Willie Colón, Gilberto Santa Rosa, Víctor Manuelle, José Luis Cortés y muchos más, reconocen que los fanáticos de Cali son muy especiales por su pasión a los ritmos antillanos.

Un lugar muy popular entre todos los músicos y aficionados que visitan la Feria es La Taberna Latina, de Gary Domínguez. Allí, un enorme retrato de Ismael Rivera cubre toda la pared izquierda de la planta baja mientras que a la derecha, varias fotos del "Sonero Mayor", incluyendo una de su tumba en Santurce, nos dan una idea del respeto que alli se siente por el "brujo de Borinquen". ¡Ese es el lugar a visitar en Cali! La música cubana y la salsa boricua fluyen y alternan con los comentarios, datos y anécdotas que brinda Domínguez. La Taberna Latina es el tunel del tiempo en dónde se recorre en una noche importantes momentos musicales de la salsa y la timba cubana.

Con nuestra visita a Colombia pudimos experimetar lo que es "hospitalidad sureña". Aún con los problemas políticos y sociales que parecen abrumar a ese hermoso país, los colombianos saben sacar fuerzas y alegrías en tiempos difíciles. El vallenato, el rock, el pop internacional, y la cumbia forman parte de la oferta musical que se escucha por todo el territorio. Pero en Cali, en ese "Cali pachanguero", la salsa es la reina de los ritmos, es la alegría del pueblo.


 

BNET TalkbackShare your ideas and expertise on this topic

Please add your comment:

  1. You are currently: a Guest |
  2.  

Basic HTML tags that work in comments are: bold (<b></b>), italic (<i></i>), underline (<u></u>), and hyperlink (<a href></a)

advertisement
advertisement
  • Click Here
  • Click Here
  • Click Here
advertisement

Content provided in partnership with Thompson Gale