Festival de música en Barranquilla - Colombia - TT: Music festival at Barranquilla - TA: Colombia

Latin Beat Magazine, Nov, 2000 by Luis Tamargo

Es harto conocido que los barranquilleros se mandan y se zumban durante la semana de carnaval que culmina anualmente con el entierro del mitológico Joselito Carnaval. Lo mismo pasa cada septiembre en el fenomenal Barranquijazz, un festival de tres pares de testículos que ha sido organizado triunfalmente por cuatro años consecutivos en una de esas festivas ciudades costeñas de Colombia que prefieren --al contrario de sus vecinos cachacos-- hacer el amor en vez de la guerra. Samuel Minsky, Antonio "Tony" Caballero, Hernando "Mingo" de la Cruz, Claudia Patricia Rios y el resto de los agitadores profesionales de la Fundación Cultural Nueva Música (FCNM) han logrado garantizar ese momento feliz del jazz latino a los fervientes devotos de San Joselito, cuyos milagros carnavalescos no han sido aún reconocidos por los eunucos dinosaúricos de la Santa Sede. Lo que importa es que Samuel y sus cúmbilas han creado las condiciones para transformar anualmente a Barranquilla, aunque sólo sea por unos cuantos días, en la capital global del jazz latino. Despues de todo, Barranquilla tiene más que ver, culturalmente hablando, con Manzanillo o Guantánamo que con Medellín o Cali. El espíritu caribeño no se vende en la farmacia de la esquina, ní siquiera con receta médica.

Desde el miercoles 6 hasta el sábado 9 de septiembre, Barranquilla se vistió de fiesta para celebrar la susodicha autonomía cultural, duélale a quien le duela. Claro que esta hazaña anual debe ser analizada paso a paso y día por día para no meterse entre las patas de los caballos...

MIERCOLES 6: DEL BOGOTAZO AL BARRANQUILLAZO

Poco despues de arribar al aeropuerto de Bogotá, un soldadito imberbe --sin tricornio y sin bastón-- registró parcialmente mi equipaje. "Alégrate", me dijo luego un socio colombiano. "Es mejor tener facha de delincuente que de comemierda"... No tuve mas remedio que responder: "Menos mal que no se me ocurrió traer a Patato en la maleta".

No hay mejor remedio para aliviarse de un traumatizante bogotazo que un fulminante barranquillazo en el Barranquijazz. De hecho, el barranquillazo del miercoles estuvo a cargo inicialmente del grupo de mayoría juvenil que dirige el solicitado trompetista Humberto Ramírez, reforzado esta vez por su prominente compatriota Giovanni Hidalgo (alias Mañenguito), el francotirador infalible de la infantería percutiva de Borinquen. Esa misma noche, el barraniano (barranquillero-bostoniano) Simón Char expuso sus credenciales pianísticas al frente de un grupo estelar de consumados intérpretes de nuestro idioma híbrido, enriquecido esta vez con el sabroso tamborileo aplatanado de Robbie Ameen, un baterista yumárabe que se ha vuelto adicto a la polirrítmia cubana al estilo negrero (no me refiero a la trata de esclavos, sino a la escuela creada por el vástago del más influyente locutor de jazz en la historia de la isla de corcho) y a los ostiones afrodiásicos de Isabela de Sagua.

JUEVES 7: INSEMINACIONES PEDAGOGICAS Y VEHICULOS AMFIBIOS

Los beneficios académicos del Barranquijazz se manifestaron en el entusiasmo expresado por el estudiantado que acudió a los formidables talleres presentados en la Universidad del Atlántico por una pareja de jóvenes jazzistas cubanos --el trompetista pinareño Julio Padrón (un frequente complice de Chucho Valdés que fue bautizado en Colombia con el alias de "July Big Daddy" por uno de esos socarrones periodistas del norte revuelto y brutal) y el saxofonista camagüeyano Irving Acao, un travieso pichón de haitiano que puede ser categorizado, en vista de sus improvisaciones metálicas, como "mucho con demasiado". Complementando las inseminaciones pedagógicas de Big Daddy y el niño germinativo de la provincia de los tinajones, la velada teatral del jueves canalizó el talento prometedor de ciertos grupos locales integrados en su mayoría por elementos de millaje juvenil.

Se suponía, entre paréntesis, que el irreverente delegado de LATIN BEAT iba a dictar una conferencia en la tarde del jueves sobre la historia del llamado jazz latino, pero este controversial evento fue cancelado par razones desconocidas. Quizás era una de tantas fechas patrioteras o quizás estaba lloviendo. Cuando llueve en Barranquilla, uno necesita un vehículo amfíbio recomendado por el Pentágono y equipado con los remeros de la Virgen de la Caridad del Cobre.

VIERNES 8: NADIE ES PROFETA EN SU TIERRA, PERO NUNCA ES TARDE Si LA DICHA ES BUENA

Ya era hora. El pueblo costeño rindió tributo al jabao más fecundo, jazzisticamente hablando, de la América del Sur. Entre los personajes que homenajearon publicamente a Justo Almario --el tenor más bravo del salvaje oeste-- se encontraban la viceministra de cultura del país y el escribano anarquista de LATIN BEAT, el último de los cuales no vaciló en declarar (cumpliendo así con los justos mandamientos martianos) que Justo no se ha dedicado aún a tocar pailas, pero tiene los timbales más grandes que Maceo, artísticamente hablando.

Es preciso agregar que el saxo tenor latino más impresionante al oeste del Mississippi congregó en las márgenes del Magdalena a un piquete multigeneracional que fue importado directamente de la urbe angelina. Así fue como Francisco Aguabella, Al McKibbon, etc, establecieron una alianza histórica con Almario y otros exponentes selectos de las generaciones musicales que han surgido posteriormente, contra viento y marea, en la costa izquierda de la unión yumática. Tal es el caso de los angelinos Ramón Banda (el timbal que manda) e Issac Smith, el trombón polifacético de Westwood.


 

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