Música y religión: de lo sacro a lo secular

Latin Beat Magazine, August, 1997 by Elmer Gonzalez

Imaginemos la siguiente situación: Es un domingo cualquiera en Bayamón, Puerto Rico. En la mañana, se celebra una misa en la Iglesia frente a la plaza del pueblo y una coral de feligreses canta la pieza Ave Maria. En la tarde, y a poca distancia de la plaza, un grupo de Olubatás (tocadores de tambores batá) tocan sus instrumentos de cuero, madera y metal en una ceremonia santera. En la noche, todos comparten en la plaza al compás de una orquesta de salsa y otra de merengue en la celebración de las fiestas religiosas al Santo Patrón del pueblo. ¿Qué tienen en común estas tres actividades? Usted adivinó. ¡Música y religión! Música "sacra" y secular. Religión "oficial" y movimiento religioso popular. Ante esta situación preguntarse: ¿Cuál es la naturaleza de esta relación? ¿Cómo ha influído cierto tipo de música sacra en el desarollo de ritmos seculares caribeños? Sin entrar en disquisiciones de carácter técnico o teológico, pretendo hacer alusión a varios datos que señalan esa aparente relación entre ciertos aspectos religiosos y la música bailable o popular. Veamos.

Desde las más antiguas sociedades hasta hoy, y a través de las más diversas creencias religiosas paganas y cristianas, el canto y el uso de instrumentos musicales han formado parte esencial de rituales y cultos religiosos. Si utilizamos la Biblia como un libro histórico, podemos encontrar infinidad de ejemplos del uso de la música como un vehículo de adoración a Dios utilizado por los israelitas del Antiguo y Nuevo Testamento. En los primeros siglos de la era cristiana, surgieron en Europa los llamados "Cantos Gregorianos." Cantos de simple estructura melódica, interpretados "a capella" en cultos religiosos por coros y solistas masculinos. Estos antecedieron y formaron las bases de una especie de música secular reconocida hoy como música "culta" o clásica. Música que incluye en sus composiciones varias "misas corales" que hoy forman parte de las reconocidas obras del repertorio clásico europeo. Del mismo modo, parte de las raíces más profundas de la música secular afrocaribeña se encuentran en cantos y ritmos de carácter religioso y místico, interpretados por los descendientes de civilizaciones antiguas del llamado "Continente Negro."

¿Cómo se reflejan los antiguos cantos religiosos en la música secular bailable del Caribe? Sigamos con un poco más de historia. Contrario a los países europeos, Africa se destaca por su diversidad de tambores y muy en especial, por el uso de la música en la vida diaria. La historia revela que para los africanos, antes del periodo de la esclavitud, la música era mucho más que un medio de diversión. Era el gran medio de comunicación entre los humanos y sus dioses. Los africanos se caracterizaron por su devoción religiosa y por ligar sus vivencias y su ambiente con sus deidades.

Durante el triste capítulo de la esclavitud, los africanos que fueron traídos a los países de América no se desligaron de esa devoción a sus dioses ni mucho menos de su inclinación hacia los tambores. Claro está, para ellos la música y la religión siempre fueron de mano. Una formando parte de la otra. Tanto en los países del Caribe como en América del Norte y en otros territorios latinoamericanos, las autoridades religiosas trabajaron arduamente en el proceso de evangelización el cual consistía en imponer las creencias cristianas oficiales a la población de esclavos. En Norteamérica, los esclavos fueron evangelizados sin que se les permitiera el uso de los tambores u otros instrumentos de percusión que eran considerados por los mayorales como instrumentos de comunicación que podían ser utilizados para conspirar revueltas. En el Caribe la cosa fue algo diferente. A los esclavos de esta región se les permitió el uso de tambores, cosa que contribuyó a que con el pasar del tiempo no se perdiera el interés y la práctica por ciertas costumbres y ritos ancestrales. Ante la insistente misión evangelizadora, los descendientes de esclavos hicieron ciertas modificaciones a sus creencias religiosas atribuyendo a sus deidades africanas ciertos poderes divinos y ciertas características de los santos de la Iglesia Católica. Fue una especie de negociación o acuerdo que les permitió continuar sus tradiciones, mayormente de las tribus Yorubas, y al mismo tiempo quedar bien con la Iglesia.

De esta forma, se inicia un movimiento popular (no oficial) religioso que más tarde se conocería como "Regla de Ocha," lo que comunmente se conoce hoy como "Santería" en alusión al santoral católico. Este movimiento tuvo su origen en Cuba durante el siglo pasado. Al mismo tiempo, surgen movimientos religiosos, movidos por las mismas circunstancias, entre la población negra de Haiti y Brasil. Para esta población, la utilización de tambores y cánticos seguía siendo parte fundamental del culto.

En Cuba, una vez abolida la esclavitud, los descendientes de esclavos comenzaron a crear una especie de patrones rítmicos de carácter secular con varios de los elementos que formaban parte de su música religiosa. Estos son: Los tambores, una estructura responsal (voz y coros) y melodías sencillas. Aquí se destaca la creación de la rumba con sus variantes Güagüancó, Columbia y el Yambú. Ritmos creados por la población marginada de criollos y negros.


 

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